Bastante seguido me pasa que me siento incomoda con mi existencia, de puro mal agradecida y olvidadiza no más ... resulta que una vez estuve cerca de irme pa´l otro lado, bah digo que estuve cerca porque tuve cáncer y esa enfermedad siempre se asocia con la muerte... pero en realidad no estuve agonizando ni nada por el estilo, sólo me apareció una pelotita en una pechuga que ni siquiera me dolía, la biopsia reveló un tumor cancerígeno con un nombre particular, que ahora no me acuerdo y fui muy osada porque decidí no hacerme el tratamiento convencional y seguir lo que mi cuerpo me pedía a gritos, un tratamiento holístico, cambiar la alimentación, hacer un poco de ejercicio, tomar homeopatía, meditar ... pero igual me metieron cuchillo y me sacaron el tumor y también me hice una quimio, que fue suficiente para que se me cayera todo el pelo, pero no pude hacerme más, no quise y por suerte porque ya pasaron seis años desde ese cáncer y sigo acá, no me morí como predijeron los médicos, familiares y hasta algunos amigos ... "hay que hacer lo que los médicos dicen, ellos saben" ... ja. Mi cuerpo sabe.
Como siempre existe posibilidad de una reincidencia, cada tanto me vienen crisis, me da miedo, me duele algo y pienso que puede ser cáncer, me cansa que todavía eso pueda causarme miedo y paralizarme... es como un círculo vicioso.
Yo creo que el cáncer funciona de otra forma, que las enfermedades se manifiestan en momentos específicos, por experiencias y emociones fuertes que se viven ... me molesta sentir miedo todavía, teniendo la fuerte convicción de que la enfermedad es un aviso del alma a través del cuerpo... y ahí me lleno de preguntas sin respuestas y a eso me refiero cuando hablo de la incomodidad de mi existencia, al fin y al cabo lo único que hay que hacer es celebrar la vida cada segundo y hacer con ella algo bueno, algo que haga sentido, que valga la pena y la alegría, que revitalice e impulse a querer respirar cada bocanada de aire con muchísima gratitud de estar acá en este momento, en el único momento que hay y que existe, aquí y ahora... inhalo, agradezco, exhalo vuelvo a agradecer ...
martes, 20 de octubre de 2015
miércoles, 14 de octubre de 2015
El quinto chakra bloqueado y una vida para desbloquearlo.
Los primeros años de mi vida y de colegio los pasé al sur de Chilito, en una de las ciudades que considero más bella de este país, Valdivia. Todo el bosque y la pampa era mía, corría y jugaba con mis hermanos y vecinos con una libertad inimaginable para los niños de hoy, la bici era nuestro medio de transporte, aunque también construíamos nuestros propios carritos, con pedazos de madera y con rueditas recicladas de algún articulo familiar, yo era la única mujer, pero era como si fuera uno más del grupete, no me quedaba otra que insertarme en ese mundillo, porque sino moría de aburrimiento, dándole de comer a las muñecas sentada sola en una mesita, prefería el movimiento, así que feliz disfrutaba persiguiendo ovejas, que pastaban libres atrás de nuestra casa en la Isla Teja, comiendo granizos que con mis hermanos despegábamos de los desagües de las casas, armando clubes debajo de los árboles caídos en los temporales, respirando ese olor a tierra húmeda tan maravilloso de esas latitudes.
Un buen día todo eso se acabó, igualito que como a Heidi la pescaron y la dejaron caer en Frankfurt me hicieron a mi, dejándome en la selva de cemento santiaguina. La magia del sur se acabó y me vi interactuando con una tribu muy urbana, pero muuuuy urbana, yo que estaba tan acostumbrada a los espacios amplios y muy verdes, de pronto todo se me tiñó de gris, la suavidad y humedad del pasto, se transformó en esa cosa áspera, dura, impenetrable que es el cemento y algo le pasó a mi capacidad de expresarme, o digamos que algo me pasó cuando me vi en esta realidad tan diferente, con gente citadina que se sabía mover en este entorno y lo hacía rápido y naturalmente, yo sencillamente no sabía, me costó una inmensidad y poco a poco mi quinto chakra se fue cerrando, quizás porque lo que yo tenía que decir tenía que ver mi sur querido y no encajaba en esta city.
Ahora que por fin vuelvo a habitar en la naturaleza, después de 35 años que me tomó volver a salir de Santiago y he venido a vivir frente al mar, mi quinto chakra empieza a desbloquearse a abrirse y entonces me animo a escribir, a expresar, como un ejercicio para soltar y lanzarme a la expresión.
Ja, suena hasta chistoso, es un juego, un ejercicio.
Igual me hace sentido pensar que el cemento bloquea la conexión natural con la tierra, que hay una buena cantidad de hormigón que cierra todo paso y contacto y que tanta edificación corta toda visibilidad y posibilidad de tener un horizonte donde extraviar la mirada y los pensamientos y entrar en trance, en una conexión interior pura y exquisita. En mi caso las plazas eran espacios amorosos de conexión con la tierra, a pata pelaa y con árboles donde apoyar la espalda, pero nunca fue suficiente, siempre me quedaba con la sensación de que algo me faltaba, de que la tierra y el pasto de esa plaza inserta en medio de la ciudad eran poco profundos para realmente conectar con la pachamama.
Y ahora que vivo en el mar y tengo arena y tengo mar y un horizonte donde perderme agradezco profundamente esta posibilidad de reconectar y desbloquear mi quinto chakra y ponerme a cantar.
Gracias totales.
Un buen día todo eso se acabó, igualito que como a Heidi la pescaron y la dejaron caer en Frankfurt me hicieron a mi, dejándome en la selva de cemento santiaguina. La magia del sur se acabó y me vi interactuando con una tribu muy urbana, pero muuuuy urbana, yo que estaba tan acostumbrada a los espacios amplios y muy verdes, de pronto todo se me tiñó de gris, la suavidad y humedad del pasto, se transformó en esa cosa áspera, dura, impenetrable que es el cemento y algo le pasó a mi capacidad de expresarme, o digamos que algo me pasó cuando me vi en esta realidad tan diferente, con gente citadina que se sabía mover en este entorno y lo hacía rápido y naturalmente, yo sencillamente no sabía, me costó una inmensidad y poco a poco mi quinto chakra se fue cerrando, quizás porque lo que yo tenía que decir tenía que ver mi sur querido y no encajaba en esta city.
Ahora que por fin vuelvo a habitar en la naturaleza, después de 35 años que me tomó volver a salir de Santiago y he venido a vivir frente al mar, mi quinto chakra empieza a desbloquearse a abrirse y entonces me animo a escribir, a expresar, como un ejercicio para soltar y lanzarme a la expresión.
Ja, suena hasta chistoso, es un juego, un ejercicio.
Igual me hace sentido pensar que el cemento bloquea la conexión natural con la tierra, que hay una buena cantidad de hormigón que cierra todo paso y contacto y que tanta edificación corta toda visibilidad y posibilidad de tener un horizonte donde extraviar la mirada y los pensamientos y entrar en trance, en una conexión interior pura y exquisita. En mi caso las plazas eran espacios amorosos de conexión con la tierra, a pata pelaa y con árboles donde apoyar la espalda, pero nunca fue suficiente, siempre me quedaba con la sensación de que algo me faltaba, de que la tierra y el pasto de esa plaza inserta en medio de la ciudad eran poco profundos para realmente conectar con la pachamama.
Y ahora que vivo en el mar y tengo arena y tengo mar y un horizonte donde perderme agradezco profundamente esta posibilidad de reconectar y desbloquear mi quinto chakra y ponerme a cantar.
Gracias totales.
jueves, 8 de octubre de 2015
Club de la señora mejor
Tres mujeres adultas se encontraron circunstancialmente en una reunión de corte social, entre colas de monos y vinitos, mitad broma, mitad en serio se rieron de sus edades, denominándose señora mayor y con carcajadas de por medio acordaron reunirse para empezar un club de "manualidades" de la señora mayor.
Misterio saber si estas iñoras cumplirían su palabra ... o todo quedaría en una chistosa anécdota post farra ... pero para sorpresa de todas el grupo de whatsapp asomó por cada uno de sus celulares con el nombre de "Club de la señora mejor" con el simpático icono de una bailaora.
Tuvieron su primera reunión para organizar la agenda y ver qué tipo de manualidad iban a empezar haciendo, entre tecitos aromáticos y panes pita con tomate queso oregano, para reponerse de una brava clase de hatha yoga a la que previamente asistieron juntas, quizás para sentirse más activas y jóvenes, no lo sabemos, optaron por el crochet.
La siguiente reunión fue práctica, en la casa de otra de las señoras, la idea era ejercitar, calentar y soltar la mano, la dueña de casa les enseñó diversidad de puntos y formas, las otras aprendieron rápidamente y cada una en su propio estado de meditación entró en trance con su labor.
Crochet a pitilla creciendo en forma circular se va dibujando en las manos de estas tejedoras.
Misterio saber si estas iñoras cumplirían su palabra ... o todo quedaría en una chistosa anécdota post farra ... pero para sorpresa de todas el grupo de whatsapp asomó por cada uno de sus celulares con el nombre de "Club de la señora mejor" con el simpático icono de una bailaora.
Tuvieron su primera reunión para organizar la agenda y ver qué tipo de manualidad iban a empezar haciendo, entre tecitos aromáticos y panes pita con tomate queso oregano, para reponerse de una brava clase de hatha yoga a la que previamente asistieron juntas, quizás para sentirse más activas y jóvenes, no lo sabemos, optaron por el crochet.
La siguiente reunión fue práctica, en la casa de otra de las señoras, la idea era ejercitar, calentar y soltar la mano, la dueña de casa les enseñó diversidad de puntos y formas, las otras aprendieron rápidamente y cada una en su propio estado de meditación entró en trance con su labor.
Crochet a pitilla creciendo en forma circular se va dibujando en las manos de estas tejedoras.
viernes, 2 de octubre de 2015
Hablamos mirándote a los ojos
Qué notable slogan, de no sé qué banco que me encantaría que fuera cierto.
Hagan el ejercicio de hablar mirando a los ojos mientras conversan con distintas personas y verán lo asombrosamente escurridizos de éstos, de quienes reciben la mirada ... algo tan simple y básico que se ha ido perdiendo. Hasta me atrevería a asegurar que a muchas personas incluso les asusta, se sienten escaneados, como si los ojos tuvieran una visión de rayos x y pudieran leer su alma.
Se dice que los ojos son la ventana del alma y que sano poder conversar entonces mirándose a los ojos conectados con el otro, abiertos a verlo y escucharlo.
Hagan el ejercicio de hablar mirando a los ojos mientras conversan con distintas personas y verán lo asombrosamente escurridizos de éstos, de quienes reciben la mirada ... algo tan simple y básico que se ha ido perdiendo. Hasta me atrevería a asegurar que a muchas personas incluso les asusta, se sienten escaneados, como si los ojos tuvieran una visión de rayos x y pudieran leer su alma.
Se dice que los ojos son la ventana del alma y que sano poder conversar entonces mirándose a los ojos conectados con el otro, abiertos a verlo y escucharlo.
jueves, 1 de octubre de 2015
"Nunca diré nada que no pueda quedar como lo último que dije"
Tuve la suerte de cruzarme con un video de una charla de Ted, lo que vi y escuché en esa charla me conmovió profundamente y he decidido adoptar esa lección en mi vida y hacerla mía.
Una mujer que sobrevivió a Auschwitz hizo una promesa:
"Nunca diré nada que no pueda quedar como lo último que dije" ella hizo esa promesa después de salir de Auschwitz y a raíz de haber retado a su hermanito de 8 años en el tren llegando al campo de concentración porque éste había perdido sus zapatos, fue lo último que le dijo, nunca volvió a verlo, él no sobrevivió. Por eso ella se comprometió a eso y lo cumplió en su vida. Un director famoso de orquesta compartió lo que la sobreviviente le dijo en una charla de Ted y alguien lo compartió en el facebook, video que me apareció ayer mientras miraba facebook.
He empezado a integrarlo y hacerlo, es una poderosa manera de cambiar un patrón de comportamiento arraigado por generaciones y generaciones. Una posibilidad a adoptar en la vida.
Gracias por este bello y sabio consejo, a quien lo postió en el facebook, al director de orquesta que lo compartió, a Ted que lo transmitió y sobre todo a la mujer sobreviviente de Auschwitz.
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